Cartografías comunitarias: dibujar el territorio más allá de los imperios digitales
Desde que Google Maps llegó en 2005, su modelo de negocio ha sido concentrar datos geográficos del mundo. Si los mapas cuentan historias, ¿cómo reclamamos nuestro poder narrativo?

[Comencemos 🔥]
¡Si has llegado por primera vez a esta Lupa Digital, te contamos que aquí tejemos conversaciones e historias de resiliencia digital para quienes trabajamos por el cambio social en Centroamérica y México. Cada edición visibiliza un caso de esperanza y nuevas formas de interconexión tecnológica que ya están ocurriendo en la región. Desde el laboratorio de escucha digital de Puentes, te damos la bienvenida.
¡Hola! Soy Rubén López, literato y comunicador guatemalteco, miembro del equipo de Puentes con varios años de experiencia en organizaciones sociales.
Hoy hablaremos de mapas, historias y poder. Es increíble, pero Google Maps ya cumplió 20 años. Desde que salió, su modelo se ha basado en la recopilación de los datos geográficos del mundo. Esta información, construida sobre nuestras calles, ríos y montañas, se monetiza a través de publicidad y servicios empresariales, con muy poca participación de nuestras comunidades.
En este boletín, tenemos una invitada que nos trae inspiración y herramientas alternativas de mapeo para cuestionar este monopolio y animarnos a contar y dibujar el territorio más allá de los imperios digitales. ¿Se animan?
[Descenso a Xibalbá 🌀]
Hoy los mapas ya no se dibujan en papel, sino sobre interfaces digitales. La nueva colonización ocurre en línea. Sabemos que quien mapea, controla. Lo supimos cuando los imperios español y portugués trazaron las fronteras del mundo en los siglos XVI y XVII, y lo podemos confirmar ahora, cuando una sola empresa concentra gran parte de la cartografía global. Quien domina los datos geográficos determina cómo nos movemos, qué vemos y qué permanece oculto.
Uno de los casos recientes más comentados es el del Golfo de México. En enero de este año, después de asumir la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14172, que instruyó al gobierno federal a referirse al Golfo de México como el “Golfo de América”.
Poco después, el Gobierno de México manifestó su rechazo a este cambio y acusó a Google de reflejar ese nuevo nombre en la versión de Maps para los usuarios estadounidenses, lo que generó un reclamo formal. El mensaje fue claro: aunque la orden solo tenga efecto jurídico interno en Estados Unidos, la disputa muestra cómo el control de los mapas —los nombres, las proyecciones, las representaciones— sigue siendo arena de poder.
Y la discusión continúa. En octubre de 2025, Google compareció ante tribunales federales de EE. UU. para defender su derecho a empaquetar a Gemini, su inteligencia artificial, junto con Google Maps, YouTube y otros servicios, haciendo que Gemini funcione como el punto central para acceder a toda su información geográfica. Si obtiene ese derecho, los mapas de Google podrían dejar de ser una herramienta abierta de orientación y pasar a ser una capa más de una inteligencia artificial corporativa que monetiza, registra y se entrena con nuestros desplazamientos. Al final, lo que está en juego no es sólo la precisión de los mapas, sino la soberanía narrativa sobre cómo imaginamos y habitamos el territorio.
[Bajo la Ceiba 🌳]
La pregunta que nos convoca hoy es simple: ¿hay historias de esperanza en nuestra región que muestren caminos alternativos a ese monopolio? Y la respuesta es sí.
Para profundizar en esto, quiero presentarles a nuestra invitada de este boletín: Selene Yang, quien trabaja en Wikimedia Foundation y es cofundadora de Geochicas, una red transincluyente de mapeadoras que desde 2016 vienen construyendo alternativas para representar nuestros territorios digitalmente desde la experiencia y las necesidades de las comunidades.
Al conversar con Selene descubrimos que existen alternativas a Google Maps. Una de estas es OpenStreetMap (OSM). Funciona como la Wikipedia de los mapas: una comunidad global que desde 2004 crea cartografía colaborativa con código abierto y conocimiento libre, construyendo soberanía cartográfica sin depender de Silicon Valley.
Sin embargo, Selene señaló una grieta profunda: solo un puñado del total de personas mapeadoras son mujeres. Esta ausencia tiene consecuencias concretas en nuestros territorios: mapas donde no existen refugios para víctimas de violencia, consultorios de salud reproductiva o caminos seguros. Los mapas no son neutrales, nos explicó, pues cada punto que marcamos o dejamos de marcar abre o cierra el acceso a derechos fundamentales.
De esta urgencia nació Geochicas, que cuenta con más de trescientas colaboradoras (mujeres cis y trans), en treinta y dos países. Actualmente tiene siete proyectos especiales de mapeo. Aquí mencionamos algunos de estos, que Selene los detalla en esta entrevista para el País de España:
Las calles de las mujeres: es un mapa de las calles con nombres de mujeres en diferentes ciudades de Latinoamérica y España, donde menos del 12% de las calles tienen nombres femeninos (muchas son de santas); en Ciudad de México, por ejemplo, corresponde al 11,6%. Solo el 47% de las mujeres que dan nombre a estas calles tienen una entrada en Wikipedia.
Mapa de farmacias con acceso a anticonceptivos orales de emergencia (AOE), en Costa Rica: a través de esta plataforma mapearon los expendios, incluso describieron en cuales las mujeres se pueden encontrar con una “actitud negativa, grosera o de rechazo abierto por solicitar la AOE”.
Movilizaciones 8M 2024 - Atlas de los movimientos feministas: registra la memoria feminista del 8 de marzo del 2024 y recoge archivos como carteles y convocatorias a las marchas en países de todo el mundo.
Cuando le preguntamos a Selene por qué considera que es clave que en las organizaciones sociales pensemos cómo trabajar más en llave con proyectos de mapeo alternativo, nos respondió:
“La centralización de la información y la falta de acceso a datos abiertos, más allá de los geográficos, conllevan directamente a mantener un status quo que perpetúa las injusticias epistémicas.
¿A qué me refiero con esto? Primero: una vez más, son unos pocos los sujetos de producción y “resguardo” del conocimiento. En este caso del conocimiento pensado desde la espacialidad. Hay que entender que los datos, en sí mismos, no son unidades básicas de información neutrales ni objetivas. Siempre están cargados de la subjetividad, tanto individual como colectiva, de quien los produce y modela. Es por eso que su centralización socava la posibilidad de ver esas otras partes de nuestros territorios que muchas veces no son de interés comercial, político o militar”.
Dicho en otras palabras, animarnos a mapear también es una forma de aportar a la construcción de nuevas narrativas sobre nuestros territorios. Pero ¿cómo empezamos?
[Cosechar la milpa 🌽]
Para poner en práctica esta visión de Selene, podemos seguir tres pasos: primero, animarse a visitar OpenStreetMap (OSM), el proyecto enfocado en crear y ofrecer al mundo datos geográficos libres. Después, profundizar en los diferentes proyectos de esta plataforma.
Y por último, inspirarse con las siguientes cuatro iniciativas de organizaciones de la sociedad civil (tres de Centroamérica y México y una de Brasil), que están usando estas herramientas para reclamar las narrativas territoriales y visibilizar temas que afectan a las comunidades:
⚪️ Inspiración 1:
De qué se trata: Suawakat es un proyecto de gobernanza del agua que mapea la cuenca del río Yaqui en el Estado de Sonora México con la comunidad yaqui.
Organizaciones participantes: Técnicas Rudas, Escuela Sewa Tomteme, Diversa (México, 2024).
Qué hicieron: El trabajo se desarrolló en dos fases: en la primera, de carácter exploratorio, crearon el modelo de trabajo y se recolectaron datos en campo mediante encuestas, talleres de educación popular y teatro comunitario, con juventudes e infancias, sobre su percepción del territorio y el agua. Y en la segunda, se elaboró un dashboard que integró el análisis del agua superficial (a partir de imágenes satelitales y de fuentes de información públicas, como los datos del Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía ) y los resultados de la fase inicial.
Por qué importa: En América Latina, los pueblos originarios han sido históricamente quienes más han sufrido el impacto del capitalismo sobre la biodiversidad de sus territorios ancestrales, pero también quienes encarnan formas alternativas de relacionarse con la tierra basadas en el buen vivir y las vidas dignas. En este contexto, el proyecto exploró el uso de tecnologías, especialmente herramientas de aprendizaje automático, para proveer información ambiental a las comunidades y fortalecer su papel en la defensa del territorio, la salvaguarda del conocimiento y la gobernanza de los bienes naturales.
Herramienta usada: Streamlit en HuggingFace Spaces.
Resultado: Una plataforma que presenta un modelo basado en aprendizaje automático para analizar datos ambientales y generar visualizaciones interactivas. Fue diseñada como herramienta comunitaria, permite a las poblaciones acceder a información sobre su territorio y fortalecer sus capacidades para la defensa y gobernanza de los recursos naturales.
Enlace: https://namakasia-suawakat.hf.space/
⚪️ Inspiración 2:
De qué se trata: Aquí pasó algo es una serie periodística que recorre lugares marcados por la violencia del conflicto armado interno en Guatemala.
Organizaciones participantes: Agencia Ocote (2023, Guatemala).
Qué hicieron: Crearon un mapa nutrido con una serie sonora. Cada episodio reconstruye lo que sucedió en las calles durante el conflicto armado interno en Guatemala, en oficinas de los antiguos centros de detención y tortura, en destacamentos militares…, donde la historia dejó huellas.
Por qué importa: Sostener la memoria histórica es valioso para el tejido social. El negacionismo en Guatemala le ha apostado a “seguir adelante” y “dejar el pasado atrás” para mantener impunes las injusticias cometidas durante ese oscuro periodo de la historia. El proyecto de Ocote busca reivindicar esos lugares históricos como una forma de honrar la memoria.
Enlace: https://www.agenciaocote.com/blog/2023/12/02/aqui-paso-algo/
⚪️ Inspiración 3:
De qué se trata: Mapa interactivo de cartografías de Internet
Organizaciones participantes: Coding Rights (2022, Brasil).
Qué hicieron: Crearon una cartografía interactiva que visibiliza las relaciones de poder, extractivismo y desigualdad que sostienen la infraestructura física de Internet. El término nube remite a un imaginario tecnológico que existe sin lugar ni territorio, algo inmaterial, abstracto, atemporal y aparentemente apolítico. Mapearon toda la armazón material de Internet y los lugares donde terminan los desechos electrónicos de la nube .
Por qué importa: Cuando hablamos de “datos en la nube”, se vuelven visibles las relaciones de poder que atraviesan el funcionamiento de la red, desde la capa de infraestructura física hasta el ámbito de las decisiones algorítmicas. La tecnología tiene cuerpo y materialidad: microchips, servidores, data centers y materiales raros, que terminan en basura electrónica y, además, requiere un gasto energético considerable. Y ese cuerpo a menudo está en territorios del mundo mayoritario, afectando comunidades específicas.
Enlace: https://www.cartografiasdainternet.org/
⚪️ Otro proyecto sobre la materialidad de internet: En México, la organización Surciendo desarrolló la campaña #HabitarLasTecnoafecciones (2023), que durante cinco semanas exploró el ciclo completo de las tecnologías: extractivismo, trabajo, infraestructura, uso y desecho. El resultado fue un libro y un especial digital que resume la investigación y que está disponible en el enlace que compartimos abajo. A través de conversaciones con defensores del territorio, personas migrantes, trabajadoras de maquilas tecnológicas y grupos de reciclaje, visibilizaron cómo las tecnologías afectan de manera diferenciada a distintas comunidades, conectando las dimensiones personales, comunitarias y globales del impacto tecnológico.
Enlace: https://tecnoafecciones.net/campana/
[Antes de despedirnos 👋🏾]
A propósito de mapas, autonomía y territorios, les compartimos una convocatoria que lanzamos hace unos días en Puentes.
Se trata de las Becas de Exploración Narrativa: Lugares para el Encuentro 2025, con las que esperamos fortalecer espacios físicos que encarnan comunidad en su práctica diaria y apoyarlos para que mejoren su infraestructura y cuenten su historia. Entregaremos cinco becas de USD 7,000 en América Latina.
Queremos reconocer a aquellas personas y comunidades que desde casas culturales, bibliotecas comunitarias, centros de arte, huertas vecinales, mercados cooperativos y otros lugares con este mismo espíritu, han mantenido abiertas las puertas del encuentro y la confianza en sus territorios. Pueden encontrar toda la información en el siguiente botón:
🕓 El formulario estará abierto del 6 de noviembre de 2025 hasta el 6 de diciembre de 2025 (23:59 en hora de México).
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Edición: Anamaría Bedoya Builes y Cristina Vélez Vieira / Diseño: cruanas.emii




